Los mejores robots españoles que quieren conquistar el mundo

Nuestro país es el quinto fabricante de robots industriales del mundo y una referencia en ingenios humanoides con cerca de 100 centros de investigación y varios autómatas de referencia entre los que destaca: el poderoso Teo de la Carlos III y el REEM de Pal Robotics. La industria española también ha comenzado a despuntar en en robots de servicios y seguridad con empresas como Proytecsa, Robotnik o GMV…

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Por Jose María Vera

Los robots invadirán España y la UE en los próximos cinco años. Sólo hasta 2020 se calcula que se crearán 240.000 empleos para desarrollar todo tipo de ingenios robóticos –desde drones a robots de vigilancia y de compañía-. De hecho, la Comisión tiene en marcha un programa de estímulo al sector, euRobotics, con casi 3.000 millones de ayudas a empresas e investigadores. Y es que la robótica es mucho más que máquinas reemplazando a personas en las fábricas para la labores más peligrosas. Su futuro pasa por su empleo como enfermeras en hospitales hasta inspeccionando peligrosas plantas de energía nuclear y el tedioso trabajo agrario, además de su aplicación al mundo de los drones los automóviles. “Por eso, invertir en ella ayuda crear y garantizar el empleo presente y futuro en Europa”, explica el vicepresidente de la Comisión Europea, Neelie Kores. Y las previsiones que el mercado crezca Las previsiones entre el 10% y el 15% en esta década.

España no se quiere quedar al margen del mundo robótico y en nuestro país más de 200 empresas y laboratorios trabajan para ser una referencia mundial. De hecho, somos ya el octavo producto de brazos robóticos para fábricas –sobre todo de coches- y el primero en robots de desactivación de explosivos. Y no sólo sólo eso, compañías como la catalana Pal Robotics, ya comercializan, en alquiler, simpáticos humanoides que ya han estado presentes en España, Francia, Italia y países de Oriente Medio como Qatar o Abu Dabi.Su último modelo, el REEM-C,presentado en 2014, es capaz de aguantar 10 kilos de peso con sus brazos, subir y bajar escaleras, sentarse y reconocer las palabras y tener autonomía durante tres horas caminando. ¿Su precio? ronda los 300.000 euros si se quiere comprar. Por eso, de momento, se alquila para eventos por entre 1.000 y 3.000 euros. ¿Su próximo reto? Desarrollar un robot para tiendas que pueda caminar por ellas de noche y realizar de forma automática el inventario.

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REEM-C

Junto a él la multinacional española GMV también tiene en marcha varios programas de robot con aplicaciones espaciales y terrestres. De hecho en su sede en Tres Cantos dispone de una pista para pruebas de robots en terrenos similares a la Luna o Marte. Entre los robots que han sido testados destacan el Patender, para recogida de basura espacial, y el Spartan que gracias a su motor híbrido puede realizar aterrizajes y exploraciones en asteroides. Además, también está utilizando el robot Foxiris, desarrollado junto al fabricante de robots IdMind, el primer robot autónomo para servicios de inspección en una planta industrial de oil&gas de la empresa petrolífera Total.

Dentro de los robots espaciales también destaca el INTA, con su centro laboratorio de robótica y exploración planetaria en el Centro de Astrobiología –CAB-. De hecho, lidera un consorcio internacional para desarrollar uno de los siete instrumentos robóticos para el análisis del medio ambiente –conocido como MEDA– que llevará el robot que enviará la NASA en 2020 a Marte en la misión Mars 2020. Un desarrollo que se basa en el que el CAB ya hizo para el actual robot marciano, el Curiosity. El Inta también ha desarrollado robots submarinos, como el Snorkel para la exploración del lago ácido en la cabecera del río Tinto, y marinos como el Pinto para supervisar la superficie de su cauce. En el mundo de los drones participa, junto con Airbus, en el vehículo aéreo tripulado más avanzado de España, el Atlante.

También hay aquí un potente sector industrial dedicado a robots de desactivación de explosivos con empresas como Proytecsa. “España es líder en la robótica dedicada a desactivación de explosivos desde hace más de diez año. Los Técnicos De Desactivación de Explosivos (TEDAX) españoles son un referente mundial y aunque la amenaza de terrorismo local ha disminuido, el terrorismo internacional, como quedó patente el 11M, sigue siendo un grave riesgo para la seguridad. Los robots son un elemento indispensable en la labor de los TEDAX, permitiendo minimizar el riesgo tanto de sus vidas, como de las vidas y bienes afectados durante una operación de desactivación”, explica el CEO de la compañía, Rafael de Solís. Sus ingenios robóticos son capaces, incluso, de mover coches con sus brazos para poder acceder a la bomba una vez que se ha localizado.

Su éxito es tal que en sólo una década ha vendido más de 150 robots en España, Arabia Saudí, Egipto, Estados Unidos, Irak, Emiratos árabes, Chile, México, EE.UU. e, incluso, en Isla Mauricio. ¿Su modelo más vendido? El aunav.EOD diseñado para operaciones militares y policiales dedesactivación de explosivos improvisados –llamados EOD-. De hecho es el único del mercado de este tipo capaz de levantar más de 250 kg y arrastrar objetos de hasta 800 kg con su pinza y con una precisión milimétrica –en España han realizado más de 9.000 intervenciones desde 2013 siendo usados por la Policia Nacional, Guardia Civil, Mossos D’Esquadra y las Fuerzas Armadas españolas” recuerda Solís. Junto a él está su ‘hermano’ el aunav. MEGA con un brazo de 18 metros -es el robot con mayor alcance del mundo- y con una pinza que tiene la fuerza equivalente a 7.000 kilos de peso. Por eso es utilizado en labores de vigilancia, exploración y manejo de cualquier situación con explosivos en infraestructuras críticas, ya que gracias al alcance de su brazo se puede observar y manipular cualquier objeto desde una distancia segura –por ejemplo, si está en lo alto de tanques de almacenamiento de combustibles-.

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Robotnik es otra de las referencias españolas en robótica de servicio. Con sede en Valencia está especializada en vehículos móviles autónomos o AGV -Autonomous Ground Vehicles- para logística o la limpieza, entre otros. “Entre los más curiosos destaca el AGVS pensado para transportar, de forma autónoma, mercancías en los hospitales”, explica el fundador de la compañía, Roberto Guzmán. La compañía también tiene el Valent, un vehículo robot que trabaja en plantas solares y el Caracol que limpia los rincones más críticos de las centrales nucleares donde más riesgo hay para las personas. “Un campo en el que los robots son fundamentales por lo que suponen de eliminar riesgos en todo tipo de trabajos peligrosos”, añade a la vez que recuerda que la empresa tiene como cliente a la armada estadounidense a la que vendió tres robots de exploración Summit XL capaces de cargar hasta 65Kg. Una referencia junto a la que está la madrileña Robomotion con sus robots Avatar Xplorer y Avatar ONE EOD. Diseñados para realizar misiones de reconocimiento, vigilancia y manipulación de objetos peligrosos en entornos de alto riesgo. Gracias a su diseño compacto y modular son capaces de subir escaleras, moverse sobre terrenos abruptos y navegar entre zonas estrechas a velocidades de hasta 8 Km/h.Y lo mejor: se pueden llevar hasta en una mochila.

Son sólo algunas de las muchas compañías y centros de investigación con proyectos punteros en robótica como Tecnalia, que trabaja en el concepto de ‘Fábrica del Futuro’, el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales –CATEC-, experto en robots manipuladores, o Ixion –especializada en software de control de ingenios robótico-. Incluso empresas de robótica de ocio, como Juguetrónica –que cuenta con una tienda de robots para el gran público, en Madrid- han comenzado a entrar también en el mundo de los robots de seguridad con modelos que comercializarán en breve.

En el sector de los robots industriales España es el octavo fabricante mundial con 31.000 robots operativos, sobre todo en fábricas de coches y aeronáuticas. Entre los primeros fabricantes en brazos robóticos destaca desde Hurtado Rivas, hasta las filiales de empresas internacionales como Kuka Robotics o ABB. En el sector aeroespacial destaca empresas MTorres cuya tecnología para la fabricación de alas emplean todas las grandes compañías de aviones militares y civiles del mundo. El Grupo está dedicado al diseño, fabricación e instalación de robot para la fabricación de componentes aeronáuticos, así como de utillajes y sistemas de ensamblaje automáticos. De hecho, la compañía cuenta con más de 50 clientes en más de 20 países. O Tecnatom, que tiene filiales en Brasil, EE.UU. y China, y que cuenta con una gama de sistemas robóticos, como el Taurus ó el Twin Robots, o el Premium Aerotec, que permiten detectar los posibles defectos de los elementos de todo tipo de sistemas aeronaúticos. ¿Su secreto? Son capaces de detectar cualquier imperfección gracias a ultrasonidos generados por láser.

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Curiosamente, Tecnatom comenzó desarrollando esta tecnología robótica para la inspecciones de instalaciones nucleares, aplicándola posteriormente a otros sectores como el petroquímico y el aeroespacial. Y también hay interesantes proyectos de investigación como el que llevan a cabo el Centro de Automatización y Robótica de la Politécnica de Madrid y el CSISC. Su idea es crear una mano robótica que pueda ser manejada a distancia por una persona teniendo las mismas sensaciones. Ello permitiría, por ejemplo, manipular a distancia sustancias peligrosas, entre otras aplicaciones.

En el mundo de los RPAS –popularmente conocidos como drones- también hay empresas con tecnología puntera en el llamado autopiloto de los aviones –el equipo informático que permite su control- como son Airelectronics, que ha desarrollado drones robots capaces de detectar a cazadores furtivos en África o comprobar desde el aire el estado de las cosechas o la UAVNavigatión que vende más de 200 autopilotos al año entre otros para los drones de la Armada, de la empresa SCR, que sirven para remolcar blancos para prácticas de tiro. Entre sus clientes también están Boeing, British Aerospace o la israelí IAI.

Incluso en España hay un equipo robótico, el Barcelona Moon Team, que compite en EEUU en el Lunar XPRIZE Google un concurso liderado por la compañía de turismo espacial Galactic Suite y la consultora Altran para elegir el próximo robot lunar. Además, la compañía china Great Wall Industry Corporation ha elegido su prototipo para ponerlo en el satélite blanco en una misión que espera poder realizar este año. “Nuestro equipo quiere promover, de acuerdo con la realidad del sector, una participación cada vez mayor de la iniciativa privada en el desarrollo de la tecnología y la industria espacial, incluyendo también sectores como la exploración y el turismo”, dice Xavier Claramunt, presidente de Galactic Suite Moonrace y líder del equipo. Un buen ejemplo de que a pesar de la falta de apoyo económico por parte del Gobierno y la escasa inversión en I+D española, la cantera de creadores de robots está asegurada. En la liga robótica para estudiantes más popular de nuestro país, la First Lego League’, se han pasado en un solo año de 150 a 900 equipos que compiten con todo tipo de ingenios robóticos.

Investigación robótica en el ministerio de Defensa

El ministerio de Defensa dispone de un laboratorio en robótica en el Instituto de Técnica Aeroespacial y otro laboratorio para robots militares en el Instituto Tecnológico de la Marañosa, en Madrid. Se creó hace tres años y su “trabajo se centra en la programación de las plataformas de las que disponemos. No desarrollamos hardware, sólo software. Estamos en contacto con personal de la Escuela Técnica de Industriales y el CSIC con los que hemos participado en algún proyecto y gracias a los cuales nos mantenemos al día en cuanto a los temas de vanguardia robóticos, ya que nuestra misión es asesorar y apoyar a las Fuerzas Armadas en todo lo relativo a la robótica”, comenta la capitan Pilar Herrero, una de las responsables del laboratorio. “La robótica tiene una gran aplicación en las FAS. Por un lado permite realizar determinadas tareas peligrosas en condiciones de seguridad, como por ejemplo los robots desactivadores de explosivos o detectores de minas. Por otro lado, los robots pueden realizar tareas tediosas, de esta manera se han desarrollado robots logísticos de transporte, aligerando así la carga del combatiente. La robótica tiene mucho futuro en el ámbito militar, no ha hecho más que empezar”, añade.

Para ello, entre otros medios punteros dispone de una pista de pruebas para mini-UGVs -Vehículos terrestres no tripulados- de hasta 100 Kg de peso. En ella unidades de los ejércitos han probado diferentes tipos de robots de exploración antes de adquirirlos. Además, también se emplea “como campo de entrenamiento para los operarios finales de los robots”, explica la capitán Pilar Herrero, una de las responsables del laboratorio que explica que “el diseño de la pista está basado en los diseño que se utilizan en EE.UU. y en la experiencia de los militares españoles”. Próximamente, la pista experimentará una nueva mejora para llevar a cabo pruebas de sensores y destreza. De hecho para evaluar los sistemas que prueba también dispone de un robot terrestre, el Summit XL de la empresa Robotnik, así como tres UAV cuadrotor –tienen cuatro hélices-.

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