Un dron hace el inventario por la noche

Esos tiempos de apuntar en una libreta subido a una escalera dentro de un almacén han cambiado desde que la tecnología se ha infiltrado en todos los sectores y un claro ejemplo de ello es el imperio robótico instalado en los centros logísticos de Amazon..

La segunda edición de Rob4all reunió el pasado 30 de noviembre en Itainnova una selección de casos de empresas que hacen que la de la robótica sea una ‘Revolución en marcha’, como rezaba el lema de la jornada de este año. ROB4ALL es un evento anual cuyo objetivo es mostrar las diferentes tecnologías robóticas que existen actualmente en el mercado, así como exponer las nuevas tendencias. La temática de este año fue “Robótica para la factoría del presente y del futuro”

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Por Maria Pilar Perla Mateo

Cuando el almacén se cierra y queda en silencio, un pequeño dron despega. Es hora de hacer su trabajo: eficaz y preciso, recorre los pasillos de la nave y barre las estanterías leyendo las etiquetas, sin perder detalle. A la mañana siguiente, el inventario está hecho.
Con un sistema de inventario autónomo como el que desarrolla el Grupo Sesé con el apoyo de Itainnova, “el responsable de inventarios tendrá en la mano todas las discrepancias, por ejemplo ubicaciones que no deberían estar vacías”, señaló Roberto Lorente, director de Tecnología de la Información del grupo, en la jornada Rob4all. “De mover todo un almacén, bajando y subiendo palés para leer sus etiquetas, pasaremos a buscar únicamente las 5, 10, 15, 50 ubicaciones problemáticas” previamente detectadas por el dron.

La diferencia es más que sustancial cuando hablamos de un almacén como el Decon Center de Sesé en Figueruelas, con 30.000 m2 y 10 metros de altura, desde donde se suministran a GM todas las piezas del Opel Mokka llegadas desde Corea.

A día de hoy, “el dron aún no hace el inventario, pero sabemos que tecnológicamente es factible”, asegura Lorente. Carmen Paniagua, técnica de Robótica en Procesos Industriales en Itainnova, detalla que, en la primera fase, el vuelo del dron será guiado por un operario, aunque la meta es conseguir, para 2017, “un vuelo totalmente autónomo”.

Fusión sensorial

No son pocos los retos tecnológicos. Al tratarse de un interior, no contamos con señal GPS para localizar ni la mercancía ni el dron, “así que aplicamos la fusión sensorial: la posición y orientación se obtienen fusionando la información aportada por un conjunto de sensores”, explica Paniagua. Algunos van embarcados en el dron, se usan códigos bidimensionales y balizas activas colocados en el almacén. Un sistema estéreo con cámaras y sensores de ultrasonidos evita que el dron colisione con el entorno en que se mueve. Pero, además, su visión artificial debe ser capaz de leer los códigos de barras de las mercancías “en movimiento y con poca luz”.

Finalmente, toda esta información –ubicación más código de cada mercancía– se transmite a la base de datos.

Más difícil todavía

Todo se complica muchísimo más cuando ese entorno interior, sin GPS que valga, es un túnel en construcción, una mina o una cueva. En estas complicaciones se mete el grupo de Robótica, Percepción y Tiempo Real de la Universidad de Zaragoza, que dirige Luis Montano. “La autonomía implica autolocalización y navegación autónoma”, afirma. Es decir, el robot reconstruye el escenario y hace un mapa, planifica la trayectoria y evita los obstáculos, “sin balizas ni pilotaje de personas”. En los proyectos que desarrollan, la autolocalización se realiza mediante sistemas de visión y láser. La propia señal inalámbrica de comunicaciones “tiene un perfil determinado que se puede modelar y se utiliza también para localizar”.

En su opinión, “es una revolución en marcha, pero queda algún tiempo para tener una navegación completamente autónoma en robots y vehículos”.

En estos entornos hostiles se mueve también el proyecto Autodump de robotización de un dúmper para desescombro de túneles, que presentaron en la jornada la empresa Vias e Itainnova. Cada entorno tiene su complejidad. Así el robot teleoperado Foxiris desarrollado por GMV para inspección industrial debe subir escaleras mojadas y resbaladizas y pasar sobre tuberías sin tocarlas.

Colaboradores

Además de ser enviados especiales en entornos poco accesibles o peligrosos, también avanza otro tipo de robots, los colaborativos, que comparten espacio con los operarios. Una solución en la que también se embarcan pymes como Telnet Redes Inteligentes. En dos años de trabajo, han puesto a punto una célula colaborativa para el montaje de desfasadores de antena asumiendo ellos mismos la integración. “Cuesta más al principio, pero aporta ventajas como control del proceso de fabricación y autonomía y flexibilidad de diseño ante los frecuentes cambios –modelos nuevos, pedidos de una sola unidad–”, explicó Carlos Berlanga, responsable de Industrialización y Automatización de Antenas.

Un robot “puede hacer de todo pero no hace nada, hay que programarlo con un propósito específico”. A esto se añade que, “si soy yo mismo el integrador, tengo que hacer la evaluación de riesgos”. Así, en un espacio semiabierto, un sensor detecta la entrada del operario y automáticamente se reduce la velocidad del robot; si se aproximara más, se detendría. Pinzas protegidas por carcasas, ventosas retráctiles o ausencia de aristas cortantes hacen posible la convivencia entre humanos y robots.

Millones de robots esperando un empleo

En el 2019, más de 1,4 millones de nuevos robots industriales serán instalados en fábricas de todo el mundo, alcanzando la cifra de 2,6 millones de unidades. Así lo augura el último informe de la Federación Internacional de Robótica. El país que más robots instala a día de hoy es China. En 2019, el 40% de los robots se venderá allí. Aunque es la automoción el sector que más robots ‘emplea’, donde más crece la automatización es en electrónica industrial y el sector metal.

Pablo Quílez, del Instituto Fraunhofer, explicó que, hasta ahora, “solo se veía rentable automatizar grandes volúmenes de producción porque hacen falta expertos y por los elevados costes”, pero “se están desarrollando tecnologías prometedoras, como la programación intuitiva”. Un ejemplo es el sistema operativo Ros, “que facilita y abarata la integración de la robótica”.

¿Qué cambios traerá esta tendencia imparable? “Sin ánimo de ser agorero –avisó Roberto Lorente, del Grupo Sesé–, estamos creando Skynet, el sistema que controlaba los terminators de la película”. En su opinión, “estamos en un proceso de eliminación de empleos y de creación de nuevos entes que van a estar trabajando con nosotros”. Se preguntó si “rob4all implica human4nothing” porque lo que se busca es “dar valor y reducir costes”. Y mencionó que “los políticos están pensando en legislar para que los robots coticen de algún modo por todos esos puestos de trabajo que en diez años estarán comprometidos”.

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