¿Qué pasará cuando tu jefe sea un robot?

En 2020, alrededor de cinco millones de empleados habrán sido sustituidos por algún tipo de máquina, según predice el estudio El futuro de los trabajos del World Economic Forum. Pero la cuarta revolución industrial ya ha comenzado: no es raro ver un robot o un sistema de inteligencia artificial en empresas y fábricas, sobre todo de sectores industriales como la automoción. Algo más difícil resulta imaginarse a un grupo de directivos androides reunidos para discutir el futuro de una compañía. O pensar que dentro de unos años tu jefe podría ser un robot o un ordenador programado para ejercer las tareas ejecutivas…

digitization-2170799_640

Por  Fco. Javier Cantera Herrero 

Es curioso que en los debates del futuro del trabajo a los que últimamente asisto, la gran preocupación sea si los robots deben cotizar o no a la Seguridad Social. Como psicólogo del trabajo me preocupan mucho otros temas de la relación hombre/robot, lo que se considera la transhumanización (que en USA llaman H+) o el concepto más expansivo del ser humano. Los gestores de personas dentro de unos años van a tener que resetearse en muchos conceptos y preocuparse sobre cómo se va a trabajar en equipos mixtos de hombres/robots, sobre cómo se van a dirigir a personas y a robots, o la pregunta más difícil, cómo te vas a comportar cuando el líder de la organización sea un robot.

No es ciencia ficción, muchos trabajos operativos pueden ser planificados, estructurados y dimensionados por robots que, ejercerán de coordinadores de trabajo, incluso a veces serán jefes.

La robotización del equipo de trabajo

Estos debates de la robotización del equipo de trabajo son los que interesan a las psicología del trabajo. Si a un economista le preocupa la financiación de las pensiones a nosotros nos preocupa el liderazgo, el trabajo en equipo y las emociones de las personas trabajando con robots. La IOT (Internet de las Cosas) no sólo va a hacer que tu nevera se ponga en contacto directamente con tu supermercado y encargue los yogures que te faltan sino que, también van a movilizar a los robots según tus deseos humanos.
Esta preocupación a la robotización como ecosistema diferente de trabajo nos debe hacer reflexionar en vivir nuestra gestión del trabajo en las siguientes vertientes o efectos a tener en cuenta:

  • Efecto discapacidad. Todos somos discapacitados. Desde los discapacitados físicos, a los emocionales… incluso la multitud de españoles que son discapacitados idiomáticos. Pues la robotización, nos pone en competición a un empleado de carne y hueso con otro agente de empleo cuasiperfecto llamado robot. Los robots no se equivocan en lo que tiene que hacer. ¿Qué aburrimiento de perfección? Nos encanta volver a pensar lo interesante que consiste en ser imperfecto. Ese miedo a la imperfección que todos tenemos será atractivo por su novedad. La perfección en la ejecución de una tarea de un robot tendrá consecuencias en la evaluación del rendimiento. Claramente en el desarrollo de la creatividad personal esta nuestra tabla de salvación para competir con ejecutantes excelentes robotizados. Decía Maquiavelo “A un segundo hay que mantenerlo débil. Se le otorga demasiado poder, acabarás labrando tu propia ruina”. No es nuestro enemigo la ejecución perfecta sino la capacidad de inventar nuevas ejecuciones. Por eso, el efecto discapacidad es que nuestra imperfección debe destacar en la excelsa creatividad. No hay que competir en destrezas físicas y cognitivas sino en capacidades diferenciales. Hay que tener claro que ser un discapacitado no es un problema si tenemos la capacidad de crear nuevas capacidades. La ejecución perfecta para los robots y la imperfección creativa para los humanos.
  • Efecto Aprendizaje disruptivo. La robotización habla del aprendizaje asociado a los datos (big data comportamental), pero ningún robot va a poder aprender desde la mutación, es decir, desde la emoción de querer aprender porque sí. El aprendizaje es básico en el ser humano, pero donde los robots no pueden competir es en la emoción detrás del error. El error tiene un efecto energizante a través del cual se consiguen movilizar muchas decisiones de cambio personal. La curiosidad es un elemento básico del ser humano que los robots tienen muy difícil de ejercitar. El saber porque queremos saber es una fuerza de competitividad enorme que cualquier robotización no puede competir. El aprendizaje de conocimientos acumulativo será una fortaleza de los futuros trabajadores-robots, pero esta capacidad de aprendizaje no te darán la fuerza de la curiosidad humana. Preguntarse continuamente el por qué y el para qué de las problemáticas de trabajo dan una aproximación diferente al aprendizaje. Aprender desde la curiosidad más que desde la necesidad operativa es una diferencia humana frente al robot.
  • Efecto camarada. En todos los análisis de los técnicos de lo posthumano y de los tecnocibernéticos siempre les digo que es muy difícil establecer una relación de compañeros, que hay entre los humanos, con un robot. El otro día conocí a una persona que su profesión es ser “Profeta Digital”, yo le dije que lo que me preocupa no es que sea profeta sino que esté solo frente a los demás en su profesión. El robot es individual y está orientado a tener relaciones o interacciones planas con otros robots o empleados. Por tanto, lo que falta es el compañero y la camadería que hay entre los empleados. Muchos empleados piensan que el trabajo es un proceso personal y es una configuración social. Trabajamos con gente, para la gente y no podemos trabajar sin la gente. La relación jefe-colaborador es una relación social con sus roles, status, posicionamiento e incluso liturgia propias de una tribu. ¿Cómo será la relación jefe-colaborador con los robots?. Es más como interactuaremos con nuestros jefes robot para pedirle una subida de sueldo. En fin, que los humanos somos ante todos camaradas, compañeros y colaboradores con diversos roles que juegan en el día a día de la empresa.

¿Cuál es el futuro del equipo humano?

En fin, el futuro está en la C. En la C de creativo, curioso y compañero. Tanto si queremos conseguir equipos de alto rendimiento como si queremos tener futuro compartido con nuestros excelentes robots, los cuales serán más productivos, listos e individuales, tenemos que preconizar nuestras diferencias en la creatividad del pensamiento, en la curiosidad de nuestro hacer y en lo emocional de nuestro compañerismo. Estas tres C’s deben hacernos pensar que la robotización es un tigre de papel, término utilizado para designar que los robots aparentan ser una amenaza pero que en realidad es algo inofensivo. Temer es perder y crecer en la creatividad, curiosidad y compañerismo. Temer es conseguir mayor valor añadido frente al robot.

Anuncios

One thought on “¿Qué pasará cuando tu jefe sea un robot?

  1. jorgegh1962

    Pero, ¿no está pasando ya? El otro día fui a solicitar una información al INEM y hablé con una especie de estantería de Ikea. Sólo estaba programada para decir dos frases: “No me interesa” y “No tiene derecho”.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s