La multinacional Orange a juicio por la presión a la que sometió a sus trabajadores

France Telecom fue hasta fines de los 2000 el símbolo de la desdicha de los funcionarios en Francia. Una década después de que 35 empleados se quitaran la vida, la empresa y su ex-director general están siendo juzgados por un Tribunal en París por “acoso moral”.

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En los años 2000 France Telecom fue un símbolo del sufrimiento en el trabajo en Francia. Solo en un año, de 2008 a 2009, 35 trabajadores se quitaron la vida, varios de ellos en su lugar de trabajo. Se trata de un caso de “acoso moral organizado a escala de una empresa por sus dirigentes”, resumieron los jueces al abrir el proceso. Es la primera vez que una empresa que cotiza en la bolsa de París (CAC 40) es juzgada por “acoso moral”.

Según el Código Penal francés el “acoso moral” está definido por “acciones repetidas que tienen como objeto o efecto la degradación de las condiciones de trabajo”.

El juicio se inició el pasado mes de mayo y está previsto que dure dos meses y medio; en él participarán unos 50 testigos y partes civiles para intentar determinar si la política de la empresa fue la causante de esta “espiral de suicidios”, como la definió la propia dirección de la compañía. De ser encontrados culpables, los directivos de France Télécom podrían ser condenados a un año de cárcel y a pagar una multa de 15.000 euros.

Estalla el caso

El caso estalló hace diez años, cuando un empleado de France Télécom de Marsella, que se suicidó en julio de 2009, acusó en su nota de suicidio a la compañía de ser la causante de su muerte y denunció una “gestión (de empresa) basada en el terror”.

Tras su muerte, se hizo público que 35 empleados de esta compañía telefónica se habían quitado la vida entre 2008 y 2009, algunos de ellos en su lugar de trabajo, como dijimos anteriormente. Otros trabajadores seguirían sus pasos en años posteriores. También hubo varios intentos frustrados de suicidio y muchas bajas laborales por depresión. Uno de los suicidios más llamativos fue el de Rémy, un trabajador de 56 años que se inmoló a lo bonzo en abril de 2011 en el parking de su oficina.

“Todos los días, nos decían que éramos demasiado caros, demasiado viejos. Todo el mundo prácticamente tomaba antidepresivos”, explicó a France Info el ex empleado de la compañía Jean Perrin, cuyo hermano Robert se suicidó. Perrin confía en que los directivos pidan perdón durante el juicio.

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Expresidente ejecutivo de France Telecom, Didier Lombard. Eric Piermont / AFP

El ex-presidente ejecutivo Didier Lombard, que estuvo a la cabeza de la empresa entre el 2005 hasta el 2010, así como su ex-número dos Louis-Pierre Wenes, y el ex-director de Recursos Humanos de la época, Olivier Barberot, son juzgados por complicidad junto a otros cuatro directivos. Estos directivos pusieron en marcha un complejo programa de reestructuración que tenía como objetivo el despido de 22.000 de sus 120.000 trabajadores y 10.000 cambios de puestos de trabajo.

En esta causa los magistrados retuvieron los casos de 39 trabajadores: 19 se suicidaron, 12 intentaron hacerlo y 8 sufrieron un episodio de depresión o baja laboral. En esta causa, sin embargo, estos capataces no son juzgados por su estrategia sino por sus métodos. Desde que se interpuso la primera demanda en su contra en el 2009, el sindicato SUD denunció una “gestión de una extraordinaria brutalidad”.

Aún resuena en la memoria colectiva la frase empleada en el 2006 por Didier Lombard durante un discurso frente a los ejecutivos: “Haré los despidos que tenga que hacer, por la puerta o por la ventana”. Según los jueces de instrucción, este grupo de dirigentes empleaba “dispositivos de desestabilización del personal” como “controles excesivos”, “marginalización de ciertos trabajadores” y “múltiples reorganizaciones”.

“Esperamos que se condene a los exlíderes de France Telecom”, dijo Patrick Ackermann, representante del sindicato SUD. “Estoy esperando que los viejos cabecillas digan que se arrepienten, que reconozcan que han ido más allá de los límites”.

Otros miembros de los sindicatos, extrabajadores de la empresa, así como asociaciones de víctimas, se reunieron frente al tribunal para hacer presión ante este histórico proceso. Entre ellos estaba Béatrice Pannier, 56 años, operadora desde 1982 y en baja laboral desde que en el 2011 intentó suicidarse en su lugar de trabajo. Ella dijo esperar “excusas públicas” de los acusados. “Mi vida está rota”, dijo la trabajadora. “Pero la hora de la verdad ha llegado”, añadió.

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Béatrice Pannier

Beatrice no puede pasar desapercibida. Con el sombrero naranja en la cabeza, intenta desafiar a la opinión pública leyendo una carta abierta que envió al ex director general de Orange. Beatrice también tomó la pluma para alertar al Ministro de Salud, Agnès Buzyn, sobre la “lucha de su vida”. Establece:

Diez años después, nada ha cambiado … Hay suicidios en la policía, en los hospitales. Espero que este ensayo histórico sea una oportunidad para una conciencia general en los lugares altos. El agotamiento debe ser reconocido como una enfermedad profesional.

Se espera una sentencia ejemplar y que suponga un precedente en la valoración del trabajo de los empleados como personas y no como esclavos de capataces colonos que han cambiado el látigo con la manipulación y el hostigamiento laboral. De todos modos, si fueran condenados a un año de cárcel y 15.000€, bien poco valdrá la vida de un trabajador en el siglo XXI.

Fuentes e imágenes: France24 // ActuFr // ElMundo

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